Niños y sueño: La importancia de un buen dormir
Fuente: Dra. Marcela Paredes, Neuróloga Infantil Clínica Santa María.
Lograr que nuestros hijos duerman bien es un desafío importante, porque no muchas veces lo conseguimos y sabemos que es esencial para su adecuado crecimiento y desarrollo. ¿Qué hacer para que nuestros hijos tengan un sueño reparador? ¿Cómo lograr que se acuesten sin que esto signifique una batalla diaria?
Según la doctora Marcela Paredes, neuróloga infantil de la Clínica Santa María, la clave son los hábitos y estos deben establecerse desde el comienzo de la vida. Pero, ¿por qué debemos esforzarnos tanto para que nuestros hijos duerman bien?
Principalmente, porque el sueño tiene una función reparadora y restauradora. Durante este período se produce la consolidación de las conexiones interneuronales que permiten el aprendizaje de la información recibida durante el día .Por otro lado ha y una serie de procesos hormonales que tienen lugar durante el sueño, entre otras, la secreción de la Hormona de Crecimiento
Siempre nos preguntamos cuántas horas debemos dormir para tener un sueño realmente reparador. Esto depende mucho de la edad. “El recién nacido duerme en siestas frecuentes relacionadas con la alimentación, la que debe ser cada 3 o 4 horas. Posteriormente se va consolidando en una siesta nocturna mas prolongada, de modo que a los 6 meses sean 6 horas sin interrupción, 8 horas aproximadamente al año, y 10 horas sin interrupción a los 2 años. A los 3-4 años, cuando se elimina la hora de siesta diurna, se aumenta una hora al ciclo nocturno”, explica la doctora Paredes.
Explica que los adolescentes necesitan dormir entre 8- 10 horas, aunque no siempre las cumplen por motivos sociales. Finalmente, los adultos requiere entre 6y 8 horas para tener un sueño reparador, sin embargo, estos datos presentan una variabilidad genética individual.
¿Qué elementos o rutinas pueden dificultar un buen dormir? Según la especialista los ruidos ambientales, el exceso de exposición a las pantallas y los rituales impuestos por los padres para que los niños se duerman son los errores más frecuentes. Pasearlos, mecerlos, tener la luz o televisión prendida, dormirlos en una cama y luego trasladarlos, son algunos ejemplos. En definitiva el gran problema es la falta de higiene del sueño. Lo ideal es habituar al niño a dormirse todos los días a la misma hora, cercana al oscurecimiento natural. Si esto se trabaja en la niñez, seguramente los resultados serán positivos en la adultez.
Por lo anterior, las recomendaciones de la doctora para generar hábitos de sueño adecuado en nuestros hijos son las siguientes:
- Dormir las horas necesarias según edad, a la misma hora todos los días
- Suspender pantallas dos horas antes de la hora de dormir,
- Alimentarlos una hora antes de dormirse
- Habituarlos a bajar la actividad antes de acostarse
- Leerles un cuento
- Dormirlos siempre en su cama (independiente la hora diurna o nocturna)
- Ocupar su cama sólo par dormir (no jugar)
- Apagarles la luz
- Hacerlos escuchar música clásica en volumen necesario para enmascarar ruidos ambientales.
“Lo importante es instruirse sobre la importancia del sueño, ser formador de hábitos, evitar rutinas que luego haya que retirar. Es normal que durante el sueño, haya pequeños despertares, pero el niño con hábitos adecuados, seguirá durmiendo sin mayor intervención del adulto. Si al dormirlo tengo rutinas inapropiadas, el niño las necesitará nuevamente para volverse a dormir”, explica la doctora.