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Virus sincicial: Una amenaza aún latente

  

Según Camilo Bass, presidente de la Agrupación de Médicos de Atención Primaria, el virus respiratorio sincicial (VRS), que produjo en julio un aumento en las urgencias de los hospitales, este año ha sido más dañino que en temporadas invernales anteriores.

Si bien el brote tuvo su peak el mes pasado, agosto y septiembre también son meses sensibles y requieren de especial prevención, sobre todo en niños menores de dos años. “El cuadro afecta en general a lactantes y niños menores de cinco años, pero el cuadro severo es en menores de dos años y peor en menores de un año, quienes tienen mayor riesgo de hospitalización y requerir terapias más agresivas”, sostiene el Dr. Sergio Salas, Jefe del Departamento de Pediatría de Clínica Dávila.

Explica que el VRS es un virus respiratorio de la familia de los paramixovirus (a la que también pertenecen el sarampión y parotiditis), tiene dos grupos -A y B- que a su vez tienen 6 y 3 subgrupos respectivamente. Estos subgrupos predominantes varían de año en año, lo que explica que la enfermedad puede repetir.

Además es altamente contagiosa y se transmite principalmente por contacto con personas infectadas, a través de manos y secreciones o también por objetos contaminados recientemente. “Puede producir desde un cuadro de resfrío simple, faringitis, laringitis, otitis media, sinusitis, bronquitis catarral y obstructiva, hasta cuadros más severos en lactantes como bronquiolitis y neumonía, pudiendo estos últimos ser tan severos que provoquen insuficiencia respiratoria y necesidad de ventilación asistida” alerta el Dr. Salas.

 

El período de incubación del VRS puede ser de 2 a 8 días y el cuadro clínico dura habitualmente de 7 a 10 días, pudiendo en lactantes menores mantener distintos grados de tos residual por 2 a 3 semanas.

 

Hace algunos meses Paola Carmona, agobiada porque que su hijo recién nacido respiraba con mucha dificultad, partió al servicio de urgencia de una clínica, lo que implicó dejarlo inmediatamente hospitalizado ya que el diagnóstico fue un cuadro severo de VRS. “Fueron semanas demasiado estresantes, sin dormir. El kinesiólogo llegaba a la pieza cada tres horas para ayudarlo a respirar, lo que lo hacía llorar mucho. Esto me provocaba mucha pena e impotencia. Lo pasamos muy mal como familia”.

 

Para prevenir la llegada de este virus al hogar y evitar esta situación de estrés familiar, el especialista recomienda lo siguiente:
- Lavado frecuente de manos de manipuladores y personas que atienden a lactantes.
- Evitar contacto con personas contagiadas y personas con síntomas respiratorios.
- No enviar a niños enfermos a salas cuna.
- Mantención de lactancia materna.
- Evitar llevar a los niños a lugares congestionados de personas.
- Ventilar las casas frecuentemente.
- Utilizar calefacción menos contaminante.
- Evitar fumar en espacios cerrados y no exponer a niños al humo del tabaco.
- Uso de Palivisumab (anticuerpos específicos contra VRS) en pacientes de alto riesgo que corren riesgo de contagio (prematuros, enfermedades crónicas, cardiopatías, neumopatías, inmunocomprometidos).

 

 



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