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Síndrome Metabólico: Un silencioso y frecuente mal entre los chilenos

 

Lo hemos escuchado en más de alguna oportunidad, pero poco sabemos de él. El Síndrome Metabólico parece estar cada día más cerca de nosotros, pero al parecer preferimos no ahondar mucho en él para evitar nuevas preocupaciones. Sin embargo, es un mal cada día más frecuente entre los chilenos y debemos hacernos cargo de sus consecuencias.

 

El Síndrome Metabólico es en definitiva una condición de riesgo que nos habla del aumento de posibilidades de presentar una enfermedad crónica no transmisible, tales como: cardiaca, diabetes(azúcar alta), cáncer, entre otros.

 

En Chile un 35% de los hombres entre 45 y 64 años y el 50% en los mayores de 65 años, tienen esta condición de riesgo. En ellos, la probabilidad de diabetes tipo II es hasta nueve veces mayor que en alguien sano y, en el caso de enfermedad cardiovascular, hasta 6 veces mayor.

 

¿Cómo sé que lo padezco?

 

El Síndrome Metabólico se reconoce por la presencia simultánea de tres o más de los siguientes componentes:

Obesidad abdominal: perímetro de cintura > 102 cm en el hombre y > 88 cm en la mujer.
Alto nivel de triglicéridos en la sangre: ≥ 150 mg/dl
Bajo colesterol-HDL (colesterol “bueno”) en la sangre: < 40 mg/dl en el hombre y < 50 mg/dl en la mujer
Presión arterial elevada: ≥ 135/80 mmHg
Glicemia elevada: glicemia en ayunas ≥ 100 mg/dl

 

Para conocer sus valores de triglicéridos, colesterol HDL, glicemia debe hacerse una examen de sangre en un laboratorio

 

¿Cómo puedo combatirlo?

 

El crecimiento explosivo del Síndrome Metabólico en el mundo va de la mano con el aumento de la obesidad y el sedentarismo de los últimos 20 años. Se ha comprobado que el estilo de vida condiciona este riesgo y que lo más efectivo para combatirlo es un estilo de vida saludable, con alimentación equilibrada, hacer ejercicio y no fumar.

La proporción más baja de Síndrome Metabólico en el mundo la ostenta la mujer francesa (7%), un modelo de buena alimentación, mientras que la más alta la tiene la mujer estadounidense (57%), prototipo de un estilo de vida poco saludable.

La evidencia indica que una alimentación rica en frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, pescado y carnes blancas, pero reducida en carnes rojas, crema y mantequilla, como la Dieta Mediterránea -que integra el aceite de oliva y el consumo moderado de vino tinto-, reduce 20 a 40% la probabilidad de tener Síndrome Metabólico.

Y no solo ayuda en la prevención de este riesgo: esta dieta permite, luego de dos años, revertir el cuadro en un 60% de los casos y reducir la posibilidad de infarto en un 35%.

Un estudio de intervención nutricional en el ámbito laboral, realizado en Chile por el Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la Universidad Católica en el año 2006, confirmó estas conclusiones. Durante un año, los trabajadores de una empresa almorzaron de acuerdo al modelo mediterráneo, y los beneficios tanto personales como en el promedio del grupo, les fueron informados.

La experiencia cambió significativamente sus hábitos de alimentación, reflejándose en mejorías notorias y continuas de su salud: en doce meses la presión arterial descendió, en promedio, un 15%, tendencia favorable registrada en los otros componentes del Síndrome Metabólico, cuya prevalencia disminuyó finalmente en un 33%.

Con estos resultados, es posible afirmar que el consumo de una Dieta Mediterránea, en el marco de un estilo de vida saludable, es una estrategia muy eficaz para el control del Síndrome Metabólico y sus consecuencias.

 

 



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